Carta de Identidad para Google

Realizamos una definición estratégica de la identidad e imagen de Google como historia, proyecto empresarial, cultura corporativa, imagen funcional, autoimagen e imagen intencional. El objetivo es describir visualmente a la compañía en 3 valores que la diferencien y posicionen en el mercado, para servir de faro en futuras acciones comunicativas.

¿Cuál es su historia?

En el año 1995, Sergey Brin y Larry Page, dos estudiantes de 23 y 24 años, se habían conocido en un acto que había organizado la Universidad de Stanford para los candidatos de su Doctorado en Informática. Entre los dos desarrollaron un motor de búsqueda inicialmente bautizado como Back Rub. Larry y Sergey buscaban ordenar toda la información dispersa por la Red, un boceto del sistema que en 1997 se convirtió en Google, término que se lee como «gúgol» (significa un uno seguido de 100 ceros). Google Inc. no nacería hasta un año más tarde, cuando Larry y Sergey consiguieron financiación para su proyecto gracias a un cheque de 100.000 dólares firmado por el cofundador de Sun Microsystems, Andy Bechtolsheim. El 27 de septiembre de 1998, un recién nacido Google echó a andar, con poco material y en un garaje de Silicon Valley, desbancando del podio al motor de búsqueda más popular de la época, AltaVista. A partir de entonces Google inició una escalada constante de mejoras en su servicio siempre en la vanguardia tecnológica. Esto lo consolidó firmemente como el buscador más completo y potente del planeta. Ha ido puliendo y optimizando día a día su herramienta de búsqueda y completándola con diferentes servicios que han ido dotando al buscador del valor añadido suficiente para poder acomodarse en su privilegiada posición. En el año 2001, Google comenzó a indexar imágenes para que sus usuarios pudieran acceder más rápidamente a ellas. A Google Imágenes le siguió un año más tarde Google News, un servicio que clasifica las noticias de casi todo el mundo. Solo hubo que esperar dos años más para que Google desarrollase su sistema propio de correo electrónico. Gmail se convirtió en todo un indispensable para millones de usuarios que, desde entonces, reciben, envían y almacenan toda su correspondencia virtual en el servicio de Google. Google Maps y Google Apps fueron los siguientes en la lista, una herramienta cartográfica y una batería de aplicaciones que comenzó a hacerle sombra al liderazgo de Microsoft con procesadores de texto y programas ofimáticos. Youtube se convirtió en propiedad de Google en el año 2007, sustituyendo a su, hasta entonces, sistema de vídeos y, en este mismo año, Google lanzó su sistema operativo Android, hoy convertido en el gran rival del software de Apple. 2008 fue el año de Google Chrome, un navegador propio del buscador, que pronto se postuló como una competitiva alternativa a Internet Explorer y a Mozilla. En junio del 2011, Google dio un paso más y desarrolló Google+, una red social que nació con la idea de, según palabras del propio buscador, “compartir en la vida real y mejorar todos los contenidos de Google incluyendo a los usuarios, sus relaciones y sus intereses”. Pero no todo son éxitos. La red social Google+ no termina de despegar, así como la marca Google se ha visto envuelta en juicios de patentes en los que ha perdido varias de ellas a favor de Apple. Además, la empresa censura contenidos en países como China e incumple órdenes judiciales en Brasil.

Hablemos del proyecto empresarial…

Google, después de 14 años, ha pasado de ser un simple motor de búsqueda a un amplio catálogo de servicios. Es difícil encontrar algún ámbito relacionado con el mundo de la tecnología y los servicios de Internet en el que Google no haya metido ya un pie. Con la innovación y la creatividad como valores asumidos en su filosofía corporativa, Google define su misión en organizar la información del mundo y hacerla accesible y útil de manera universal. Su visión es abarcarlo todo, saliendo de la pantalla del ordenador de mesa para solucionar la vida de los ciudadanos. Para ello ha de ser accesible en cualquier parte, ya sea móviles, gafas con pantalla de píxeles, integrado en el ser humano, etc. Los fundadores siempre han tenido como reto solucionar problemas, más que ganar dinero fácil, por lo que su política de gestión es arriesgar en aquellas áreas que ven interesantes para innovar. Además, en sus orientaciones estratégicas nunca ha estado presente la publicidad contratada a una agencia de publicidad, por lo que el “boca a boca” los ha posicionado en un lugar privilegiado, así como publicidad gratuita al aparecer citados en revistas, periódicos y espacios televisivos. Su capacidad tecnológica les ha facilitado el camino para poder prescindir de la tradicional fuerza de ventas, ya que juegan en un negocio aparentemente “gratuito”, pero por el que se paga por el simple hecho de aparecer, siendo ellos los que controlan el muro de apariciones. Han creado un medio y una cultura alrededor de él, aportando confianza al usuario al separar los resultados editoriales de los resultados de pago.

¿Y su cultura corporativa?

Existe una fuerte cultura en su interior, aparentemente “rara” en palabras de Eric Schmidt, presidente y consejero delegado de Google en el pasado. Da prioridad a la motivación intrínseca, la cultura del honor, de inventar la red, que es una motivación mucho más fuerte.

Hablemos de su imagen funcional…

El comportamiento corporativo de Google siempre ha sido el de realizar fuertes inversiones en selección de personal mediante la búsqueda de los salidos de los mejores establecimientos educativos. Ha dejado de lado los entresijos bursátiles, intentando no salir a bolsa para no correr riesgos, hasta que su capital era tan grande que se vió forzado. La empresa da prioridad a los usuarios, pues si un producto satisface a los usuarios se encontrará una manera lógica de hacerlo rentable. Le ayuda la tecnología en ese proceso, pues Google multiplica las mediciones sobre su público objetivo, ya que son infinitamente más precisas que las encuestas y sondeos. La información sobre los comportamientos de los usuarios recogida por su sistema de medición extremadamente riguroso permite reaccionar directamente y hacer evolucionar los productos de la manera más cercana posible a las prácticas de los usuarios. Aspecto muy valorado, pues es eficiente, y cuyo fruto es la constante confianza que le dan en los mercados, subiendo constantemente su valor en bolsa. El 19 de agosto de 2004 Google salió a bolsa al precio de 85 dólares por acción, las acciones triplicaron ampliamente su precio durante el primer año y nunca han cotizado por debajo de su precio inicial de 85 dólares. Además, Google aprovecha la benevolencia de las comunidades, que contribuyen a su buena reputación, le evitan cometer errores, la informan de lo que sucede en su entorno y ponen a su disposición competencias y recursos gratuitos. Desde su fundación en 1998 Google ha producido miles de millones de dolares en efectivo y no ha tenido que pagar préstamos. Ésto ha ocurrido al tiempo que la empresa ha reinvertido una buena cantidad de dinero para construir la mayor y más rápida red de ordenadores en su género capaz de efectuar ciento veinte mil búsquedas por minuto, la mayoría de ellas en una fracción de segundo. Por otra parte, sus ventas tienen procedencia de los miles de millones de clics en los anuncios de internet que aparecen junto a los resultados de la búsqueda y en los cientos de miles de sitios web que forman parte de su extensa red de filiales.

¿ Y su autoimagen?

Como habiamos mencionado, su cultura corporativa les hace ser una empresa innovadora y creativa. La regla del 20% es para los fundadores esencial, el punto clave que estimula la innovación. Mantiene la cultura y el espacio adecuados donde los expertos en tecnología con talento quieren trabajar y motivarse, teniendo iniciativa sin preocuparse por el dinero y sin tener que ocultárselo a los jefes. La premisa es “páselo usted bien”. Traslada el ambiente universitario de libertad y autonomía a la empresa. Y eso se ve reflejado en las fotos que los propios trabajadores cuelgan en sus redes sociales, mostrando como juegan con los “juguetes” que Google tiene en la empresa y en comentarios de sus jefes que los ven llendo a trabajar a las 2 de la mañana, pues Google ha creado un hogar para ellos.

En cuanto a su imagen intencional…

En la personalidad corporativa que transmiten, queda muy patente que existe un “universo Google” que ha transformado el mundo. Un universo formado por todos sus servicios, basado en código abierto (social), que ha desafiado y tumbado a la todopoderosa Microsoft (de código cerrado). Google puede ser su listín telefónico, su calculadora, su buscador de información (sabiendo mucha o poca información que buscar), su diccionario o su libro fotográfico. Tiene a su alcance mapas, rutas y vistas vía satélite a un click, así como bibliotecas de todo el mundo. Puede ser su informativo, pronosticar el tiempo, investigar, traducir y mirar dentro de él para descubrir más servicios que van innovando conforme pasa el tiempo. Transmiten valores de empresa jóven, preocupada por la sociedad, en constante evolución e innovación. Con una imagen sencilla en la página principal del buscador (letras de diferentes colores en el logo sobre fondo blanco) y que se transmite a la sencillez con la que funciona el resto de sus servicios. Apuesta por los valores educativos y se intenta adaptar a las exigencias normativas de cada país, pues quiere ser global. En definitiva es una empresa “simpática”, que el público aprecia porque ha facilitado sus vidas con los múltiples servicios que surgen gracias a ella y en la que la gente quiere trabajar dado lo bien que se trata a sus trabajadores. Google es el símbolo de la “modernidad” y de la “democracia”, pues cuando se ve obligado a censurar sus contenidos queda patente que lo hace con desagrado y obligado por países con modelos políticos poco democráticos, además de que utiliza la tecnología “PageRank” que se basa en la democracia informativa. Google es sobretodo social y sin límite de miras. La propia compañía reconoce que sus fundadores quieren “resolver los grandes problemas de la humanidad utilizando la tecnología”.

¿Qué valores destacaríamos?

Tres conceptos: utilidad, valentía e innovación El primero, la utilidad, se debe a la calidad de sus servicios. La eficacia y rápidez de funcionamiento ha permitido que no se hallan visto ni mínimamente atemorizados por la competencia (por eso “Andy”, el muñeco de Android, se come la manzana y chafa un libro de Microsoft). Además, su utilidad ha permitido cambiar el sentido de internet para entenderlo como es hoy en día, democrático (de ahí que Isaac Newton sea el elegido para representar al creador de las innovaciones de Google, porque él también transformó la sociedad con sus reflexiones y experimentos, algunos tan banales como la pequeña puerta para gatos incrustada en la puerta de entrada a casa). Así pues, Google ha afectado a la sociedad para mejorar su día a día. Ha permitido conectar a los ciudadanos al poder encontrar en la red todo tipo de información con rápidez. Es una empresa útil no sólo por lo que hace y lo que se ve, sino por cómo trata a sus empleados: su filosofía de trabajo inspira al resto de empresas (igual que la luna inspira a los astronautas) y es un valor de futuro. Es el telescopio en el que se mira a esa luna, Android (de Google), el presente tecnológico. Pero también es el niño sentado sobre Microsoft, el pasado que han superado. Y por esto decimos que tiene valentía también. Creó un modelo con esfuerzo, llendo a contracorriente (pensando en un código abierto para la sociedad y no cerrado como el de Microsoft o Apple). Y lo más importante, ese modelo lo mantiene y lo potencia. Como Newton en su época, y los científicos en general como representación al ir a contracorriente del pensamiento de su época (que es el de la Iglesia). Esa valentía de enfrentarse a lo establecido, enfrentándose Newton con valentía al reto de la gravedad al igual que Google lo hace con su “PageRank”. Apuesta por su “prisma” de valores y no tiene límites en sus miras, “prisma” que se apoya indudablemente en la innovación, la cual se ha visto reflejada en los múltiples servicios que oferta y que van apareciendo, cada vez más revolucionarios (como lo que Newton hacía), tal como citábamos en el diagnóstico de su imagen.

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